Estanquidad ¿estanquiqué?

Más sencillo de lo que parece, pero no por ello poco importante. Se trata de mantener la piscina sin ninguna fuga de agua, la cuál provocaría un consumo extra tan innecesario como poco sostenible. Así como un descontrol en los tratamientos químicos. Además, la normativa vigente exige que las piscinas presenten condiciones de estanquidad.

 

Hay dos tipos de pérdida.

Una de las anomalías a las que los usuarios y empresas de mantenimiento se enfrentan con mayor frecuencia viene relacionada con las pérdidas de agua de la piscina.

Y estas pueden venir de:

1. Las conducciones (tuberías)

2. El vaso de la piscina.

 

La temporada de invierno es ideal para dictaminar el origen de las pérdidas de agua.

Como ya hemos comentado en anteriores publicaciones durante la época en la que no hay bañistas conservaremos la piscina realizando controles periódicos. En dichos controles invernales, además de controlar el tratamiento químico al agua, limpiar la piscina y revisar el sistema de depuración, revisaremos y anotaremos el nivel del agua de la misma.
Si en los controles vemos que el nivel de agua de la piscina ha bajado supondrá que tenemos una pérdida de agua, momento en el cual procederemos al estudio pasivo.

 

El estudio pasivo.

 

Estudio de estanquidad de tuberías.

Terminado el estudio pasivo procederemos a realizar pruebas de estanquidad en todas las tuberías identificadas como posibles causantes. En ocasiones encontramos que las pérdidas de agua afectan a más de una tubería. El estudio se realizará con obturadores mecánicos y neumáticos y con maquinaria de aire comprimido, con este equipo independizaremos cada conducción susceptible de pérdida, introduciendo en dicha tubería aire hasta alcanzar una presión de 1bar que mediremos con manómetro, alcanzada dicha presión se aísla con obturadores la tubería y se estudia durante un mínimo de 20 minutos, si transcurrido este tiempo el nivel de presión no varía diremos que la tubería es estanca, si desciende será suficiente para afirmar que dicha tubería pierde agua. 

 

 

Localizar fugas

Una vez identificadas las tuberías afectadas, debemos localizar las fugas. Para lo cual se puede emplear maquinaria de detección de fugas o realizar cotas en tuberías, descartando los tramos de tuberías que no pierden y saneando aquellos que pierden.

 

Puede darse el caso de que identificada una pérdida de agua al nivel de la tubería realicemos pruebas de estanqueidad y la/s tubería/s esté/n estanca/s, esto se debe a que la pérdida proviene por la falta de impermeabilización entre el terminal de la tubería y el vaso de la piscina.

 

Las grietas perimetrales.

Estas no pueden ser detectadas por el proceso anterior. Se producen normalmente entre 5-20cm por debajo del nivel de la albardilla, consecuencia de la falta de impermeabilización entre el mortero sobre el que se instala la albardilla y el propio gunitado del vaso. En estos casos la pérdida se provoca por el agua que llega, como consecuencia del oleaje generado por los bañistas, al nivel de dicha grieta que está por encima de los skimers, por ello estas fugas en ocasiones difícilmente son detectadas (ya que en invierno no provocan pérdidas), pero provocan importantes consumos del agua que afectan tanto al bolsillo del propietario y como al medio ambiente.

 

Una excepción: este tipo de pérdidas en piscinas de vaso rebosante si pueden detectarse por el estudio pasivo explicado anteriormente, pues se verá que la lámina de agua queda por debajo de la albardilla (y en consecuencia por debajo del canalón perimetral) a un determinado nivel que no afecta a ninguna tubería.

                 

Las consecuencias provocadas por las pérdidas de agua

1. Salubridad:

Cada vez que rellenamos la piscina bajamos las concentraciones de desinfectante en el agua, el cual se debe de mantener estable para garantizar las condiciones de salubridad.

2. Consumo:

Los consumos de agua se encarecen cuánto más cerca estamos de la temporada de verano.

 

Hay que emplear el invierno para su detección y saneamiento con tiempo suficiente para realizar las pruebas necesarias, pudiendo así ahorrar en consumos de agua y cumplir con el control analítico necesario que nos indique la salubridad del agua antes de comenzar la época de baño.

 

“No sanear una fuga supondrá que la pérdida de agua sea mayor según avanza el tiempo, pues las filtraciones de agua provocan daños en la estructura provocando que la fuga se agrave”.

 

Más adelante, en una futura publicación, hablaremos de en qué consisten las rehabilitaciones más comunes en piscina para saneamiento de fugas y para prevenir que estas afecten a la piscina.

 

“No malgastar agua es responsabilidad de todos, por ello identificar las fugas y sanearlas evita consumos innecesarios de un bien natural cada vez más escaso”.

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